Extensiones de Cabello, Las Amo o las Odio | Mi Experiencia

Para emitir un veredicto tenemos que retomarnos al año 2008 aproximadamente cuando en una visita cualquiera a la peluquería vi entrar a una rubia con la melena mas espectacular que hubiera visto jamás, pasadas unas horas y con mi secado, manicure y pedicure listo, vi mientras pagaba como le pegaban (a la rubia de cabello espectacular) con una especie de pistola muchos puntitos de silicona con cabello a la cabeza “que le hacen” pregunté “le están retocando las extensiones” me contestaron.

 

A partir de ese momento empecé a fantasear con la idea de lucir esa cabellera, investigué y pregunté, al cabo de unos días ya sabia cual era la mejor marca y la manera para cuidarlas y mantenerlas “estoy lista!” desperté diciendo un 30 de diciembre, me fui al salón y luego de aproximadamente 4 horas ahí estaba yo, tal como lo imagine, con la cabellera al mejor estilo de Giselle Bundchen, me sentía genial! Ese día llegué a casa esperando comentarios, mi mamá obviamente sabía, mi hermana no se dio cuenta.

 

Me fui a dormir y comenzó una de las noches mas tortuosas que he vivido, el dolor de cabeza se hacía insoportable conforme pasaban las horas, una presión y picazón tan desesperantes que lo único que quería era que me las arrancaran ahí mismo, fue terrible. Amaneció y la incomodidad había disminuido “menos mal que todavía las tengo” pensé, las peinaba con cuidado, solo las secaban de la raíz hacia abajo y me aseguraba de no enseñar los puntitos desde ningún ángulo, las tenía controladas y mi cabello lucía de revista, cada fin de semana me hacía ondas y me sentía fabulosa, realmente pensé que había descubierto el agua tibia con mis nuevas extensiones!

 

El tiempo pasaba y todo dejaba de ser color de rosa, mi cabello había crecido y los puntos por ende ya no estarían pegados a la raíz, había una sección de cabello natural que para mi era imposible de manejar, solo conseguía controlar mi cabello visitando el salón y eso era un golpe para mi presupuesto semanal, al mismo tiempo habían ocasiones en las que cepillando mi cabello me quedaba con un punto de la extensión en la mano, literal un mechón de cabello (muy bizarro) el problema no era sentirte una margarita deshojada el problema es que al ver el punto de pegamento de la extensión podías darte cuenta que no solo se venía la extensión, tu cabello natural aquel que sujetaba el punto también estaba ahí y eso me aterraba.

 

En varias ocasiones viví este episodio y cuando se suponía debía asistir a la peluquería por mi tercer mantenimiento, les pedí que me las quitaran, ya no lo soportaba mas y lo único que quería era volver a mi cabello natural, lo que vino después es el verdadero desenlace de una película de terror, cuando fui liberada de todos esos puntos con cabello de otra persona me di cuenta que mi cabello estaba vacío, airoso y escaso, había perdido aproximadamente el 60% de mi volumen natural, fue muy triste ese momento y todavía me recuerdo sentada en aquella silla viéndome al espejo y pensando por qué te sometiste a esto?.

 

Me tomó muchísimo cuidado, biotina, tiempo y buenas mascarilla recuperar un poco la fortaleza y volumen de mi cabello, en mis proezas y gastadera de dinero por tratar de enmendar mi error un día me juré “jamás me vuelvo a poner extensiones” y como la lengua es el castigo del cuerpo llegó (de casualidad) el momento de los concurso de belleza, “con unas buenas extensiones bastará” replicó el Sr. Osmel, “que va” me dije ni loca. Como lo solucioné? pues me volví mejor amiga de las cortinas de extensiones en clip! Piénsalo, es cabello natural que con un “click” te pones y automáticamente consigues el largo y volumen que deseas y puedes peinarla para lucir la cabellera de una reina!

Así fue, por años en cada photoshoot, pasarela o evento especial que ameritara a una Jessica con melena de infarto, click click y estaba lista para el ruedo, pero bastaba con pisar la puerta de mi casa y era libre, mi cabello natural recibía el descanso que necesitaba y yo también.

 

Por ultimo quiero acotar que han pasado casi 5 años desde la ultima vez que recurrí a las extensiones en clip, los concurso quedaron atrás y en mis años de modelaje era muy raro que un cliente solicitara “melena” como requisito, ya que era lo natural y las pieles perfectas lo que imperaba en esta industria.

 

Esta es mi experiencia y este mi veredicto final, las extensiones fijas las odié, sin embargo una ronda de aplausos para su versión quita y pon de cortinas de extensiones en clip, a ellas y a su libertad de ser y no ser las amé!

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